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UNION SOVIETICA EUROPEA


Actualizado: 23.12.2003 · Año I
Publicación electrónica para la integración y defensa de la Unión Europea, promoción de la antropología materialista y el comunismo en Europa y el mundo.
(U. S. E)

¡Proletarios de Europa y el mundo, uníos!


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PAGINA MOHAMED T. B.

Durante el Protectorado francés, a finales de los años treinta, una minoría de niños beréberes vinculados al Majzén, hijos de autoridades locales del mundo rural interior, recibe una educación especial de la Residencia. Se trata de una formación básicamente occidental, concentrada en la función del Imperio francés en el mundo, pero que no excluye la enseñanza coránica. Los padres de estos infantes se sienten reconfortados por acceder a una educación avanzada para sus hijos, formación de elegidos y llena de futuro, pero que porta en su seno la semilla de la Ilustración, y de la confrontación de dos sociedades con intereses cada vez más disputados según se desarrolla la conciencia nacionalista de los colonizados. Un factor potente de desdén hacia la religión y las normas decadentes del mundo subdesarrollado tradicional que no han podido contener la penetración dominadora imperial de Francia; más otro de desprecio por el sistema administrativo y la losa colonial francesa, que en su hipocresía y cinismo no alcanzan a resolver la gran contradicción entre sus objetivos supremos de solidaridad, libertad y prosperidad general mientras explotan y marginan brutalmente a los miserables oriundos del país subyugado, son los dos ingredientes del barro que va a formar a una generación de seres humanos señalados.

Hombre de mente movilizada e inteligencia activada por esta circunstancia histórica trascendente del siglo XX, Mohamed T. Benasser, a la vez que participa en el movimiento de liberación nacional en su juventud, también militará en el Partido Socialista Bereber. En tanto que cuadro de la administración pública naciente del país que recobra su independencia, en su rol de "puente" entre Europa y la nación que surge, también intenta compensar las tendencias retrógradas de la monarquía impuesta con ayuda de la metrópoli. Pronto entrará en conflicto con el orden impuesto a sangre, fuego y, clientelismo. Ya en Europa, organiza, durante los primeros años sesenta, la defensa mediante asesoramiento legal de los trabajadores inmigrantes en Francia. En España, su patria final, participa de lleno en asociaciones vecinales contra la corrupción urbanística masiva de la época del General Franco. A finales de los años sesenta es un activista de la generación histórica de uno de los sindicatos señeros de una España que se acerca al proceso de transición; afiliado al Partido Comunista, lleva a cabo una frenética actividad cultural y política. En la última década de su vida, cuando los partidos y movimientos políticos a los que ha contribuido de manera esforzada como tantos cientos de miles de españoles, están paralizados y han apartado de su seno a la flor y nata de la vanguardia revolucionaria, a la inteligencia progresista de manera alevosa y traidora, es cuando invierte sus energías en la multiplicación de sus labores académicas. Como tantos cientos de miles de españoles que tanto invirtieron en la construcción de organizaciones de defensa de la clase trabajadora, y que finalmente han sido sustituidos por vulgares administrativos, "trepas" serviles, y por los hijos de la burguesía, y fueron expropiados de sus obras, y en nombre de quien ya no puede hacerlo, debemos indicar que la persona que honoramos con esta página nunca cedió en sus principios ni sufrió mella en sus convicciones comunistas: muchos creen que mediante el barniz de la publicidad ingente, y del silencio de los excluidos, sus objetivos reaccionarios y opresores se han consagrado, cuando lo único que han hecho es tragarse su propia indigencia intelectual.

Pero, mucho más. Por quien nombramos esta página, fluyó el icor de la humanidad más justa, la moderación del hombre amistoso y bueno, del buen ciudadano, y del que creía (por ingenua que fuese la creencia) que las fronteras nacionales entre los seres humanos sólo conducían a guerras... El amaba a los judíos siendo árabe porque fue ayudado por éllos en momentos de sed de justicia bajo la dominación francesa. Odió a los israelitas porque compadeció a los palestinos que estaban sufriendo ocupación y abuso. Odió a los islamistas por su crueldad terrorista, por su ignorancia. Amó ingenuamente como a un padre venerable (pero injusto), y odió, a Francia. Creyó en los países "avanzados" como EEUU o Inglaterra, confraternizó con sus gentes con excesiva buena fe, aunque, con pesar, tuvo que reconocer la codicia sustancial, homicida, de la civilización anglosajona sobre los pobres del mundo. Siempre intentó aceptar a todos, africanos, orientales o eslavos, por encima de sus importantes diferencias étnicas que, en su concepción, eran bagajes de utilidad para la construcción de la amistad y el bienestar entre los seres humanos, y no lo contrario, como hoy es moda. Demasiada blandura para cualquier genuino y aguerrido comunista que tiene que afrontar una lucha mortal en este mundo... y sin embargo comunista; éste debió ser su combate, su particularidad, su contribución a la Obra por mejorarnos los humanos de forma real. Esta particularidad está interrelacionada con otra que le hace merecedor de un nombre y un humilde homenaje aquí: esta sección trata de un conflicto contemporáneo que induce a pensar en las circunstancias del mundo árabe y sus relaciones con Occidente. Por tanto, su memoria nos debe acercar a su clave originaria en tanto que útil de resolución del problema: la lucha contra la decadencia y la opresión, en cualquiera de sus formas, ya sea contra la ignorancia irracional o el cinismo alienante, mediante los recursos adquiridos, entendidos ponderadamente como benéficos, con los que los humanos contamos en las sociedades de origen o de paso, seamos de donde seamos, para erigir el progreso de la civilización mundial.____ [Volver a Portada.]

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